La biznaga

2019 me trajo a una Málaga que no conocía

y la miré con ganas de entenderla congelando esta escena,

donde el cemento parece enmarcar las vidas humanas:

bajo el puente, sin ruidos, escondida, entre sombras y malos olores… la miseria,

y arriba, el cuello no da para alcanzar el arte pintado en las moles de viviendas,

esas grandes obras modernas, carteles de otras vidas más expuestas y aparentes,

tapan otras miserias ya atenuadas con la luz del Mediterráneo,

mientras el Cristo sigue saliendo a la calle dos mil años después,

yo busqué las biznagas arriba y abajo, pero no las encontré,

se quedaron en otros barrios al parecer.

Mercedes Martel es periodista. Síguela en Twitter: @MMartelMartel

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