Fantasmas coronados

Miren fijamente la parte superior de la campana. Asoman (y no es un reflejo) tres cuerpos blancos que parecen estar planeando algo. Mi imaginación me dice que les importa poco la virgen coronada o el hombre de trono que parece dormir a sus espaldas. Quizás temen el próximo golpe de martillo. El mismo que durante años ha ido degradando, desde la base, la campana hasta difuminar un anagrama al que solo le queda visible la corona. El entorno oscuro, solo iluminado por las velas, otorga mayor misterio. Para mí son fantasmas coronados.

Jesús Sánchez es periodista de la Cadena Ser. Síguele en Twitter: @JesusSanchez_

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El pan nuestro de cada día

Vidas divergentes en un instante mismo. La familiaridad del que se siente partícipe y se preocupa por iluminar su camino frente a la búsqueda curiosa del que le gustaría estar al otro lado pero se debe al deber. El muro metálico que separa lo terrenal de lo divino. El sudor del trabajo frente al sudor de la túnica cubierta de sol. La mirada obstaculizada contraponiéndose a la visión nítida de la madera divina. Un cruce simbólico entre dos lunes: el Santo y el humano. Ambos rezando por el pan nuestro de cada día.

“¿Querrá Él que esté aquí?” se preguntan los dos en ese cruce de caminos. Cada uno con su penitencia. Cada uno con su mirada. Cada uno con su momento.

Cada uno con su vida .

Miguel Díaz Muñoz es médico de urgencias. Síguele en Twitter: @MiguelPureza

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La biznaga

2019 me trajo a una Málaga que no conocía

y la miré con ganas de entenderla congelando esta escena,

donde el cemento parece enmarcar las vidas humanas:

bajo el puente, sin ruidos, escondida, entre sombras y malos olores… la miseria,

y arriba, el cuello no da para alcanzar el arte pintado en las moles de viviendas,

esas grandes obras modernas, carteles de otras vidas más expuestas y aparentes,

tapan otras miserias ya atenuadas con la luz del Mediterráneo,

mientras el Cristo sigue saliendo a la calle dos mil años después,

yo busqué las biznagas arriba y abajo, pero no las encontré,

se quedaron en otros barrios al parecer.

Mercedes Martel es periodista. Síguela en Twitter: @MMartelMartel

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Ciclo de la vida

Me gusta más verles así. Desde arriba es muy bonito, claro: a la escenografía no le falta detalle. El balanceo, las luces y todas esas cabecitas pequeñas que me observan. Yo, en cambio, prefiero mirarles sin que se den cuenta, cuando están sumidos en sus pensamientos y comportándose con naturalidad. Al final no son tan diferentes a quienes les precedieron: los dos amigos que se quejan de sus jefes respectivos, el niño cuya mirada es puro asombro, el nene que se queda dormido en brazos de su madre ahora, justo cuando llego yo. Cuando llega el trono, quiero decir.

Eso sí, el itinerario ya no lo consultan en papel. Ahora usan ese otro artilugio.

Luis Ruiz Padrón. Doctor arquitecto y urban sketcher. Colaborador de los diarios SUR y La Opinión de Málaga. Síguele en Twitter: @luisrpadron

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Brotes verdes

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